lunes, 22 de diciembre de 2008

Alma pequeña




Pocos acontecimientos me han estremecido tanto este año como la muerte de Marco. No es que haya visto su cadáver, ni nada así de horrible. Marco, simplemente, no regresó a casa. Y al tercer día mi corazón supo que no lo vería más. Un punto ardiente, del tamaño de la punta de mi dedo, con la violencia sorda de las ausencias se me instaló a un costado. Ahí está, una especie de llanto de baja frecuencia. Es un gemido pequeño por una alma pequeña.
Y, sin embargo, no he podido nunca recordarlo sin ese regocijo cristalino que acompaña a los santos inocentes.
Marco fue un gato huérfano que me escogió como madre: yo lo alimenté, yo lo consolé en su orfandad dándole de mamar de los pliegues de mi mano, yo lo calenté con abrazos cuando estuvo enfermo y él durmió a mi lado y se reclinó en mi regazo. Aprendimos a hablarnos y a comprendernos y, cuando llegó la hora de decidir castrarlo, yo supe decir que no. Aunque su vida iba a ser más corta, creo que él prefirió vivirla como gato.
Marco merodea en las sombras y el maullido de todos los gatos es el maullido de Marco. Cando veo un gato dorado, digo que he visto un Marco.
Y con él he soñado.

Ya no es un gato joven y camina con su orgullo de león citadino por calles luminosas. Su pelo es oro derretido que se desliza sin ruido.

En el cielo de los gatos hay pescados y ratones.
Y, por supuesto, hay gatas.
También hay humanos que aman con un amor intenso.

Es el reino de las almas pequeñas: la potencia de toda la pena y toda la alegría.
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13 comentarios:

·-Michael-· dijo...

No estoy seguro si se trata de realismo mágico o bien es un hecho real fantástico, pero lo que sí estoy seguro es de la maravillosa forma que tiene de cautivar a un lector ávido y soñador. Tiene un sutil seguimiento que hace a un niño soñar y un extraño toque de canela que hace a los adultos reflexionar.
Trataré de revisar con frecuencia su blog, así como también puede visitar el mío.
¡Muy curioso!

Pablo dijo...

Nunca he sido amante de los gatos pero precisamente por eso me ha gustado que compartieras tu amor por el tuyo; así que tu relato me enseña, y en él veo de paso que escribes muy bien y con mucha sensibilidad. Ahí va mi voto...y son 9! Alguien se anima a darte el paso a la decena? Suerte!

Carolina Lozada dijo...

Qué ternura la de Marco y su familia. Hermoso.

Alichín dijo...

Hola: Estoy aquí por invitación de Silvio... Por complacerlo a él, amigo de la cuasi infancia... Y estoy aquí leyendo tu recuerdo por tu gatito y dejando correr mis lágrimas por la memoria del mío... Mi penúltimo post fue en su homenaje y no he podido (o no he querido) escribir más porque cada vez que entro en esa página mi pequeñita alma se llena de congoja... ¡Te entiendo tanto!
En una sola cosa no estoy de acuerdo contigo: No son almas pequeñas ¡Al contrario!
Mi voto, por supuesto, no fue ya por complacer al amigo...Más adelante, despacio, visitaré tu lugar...
Un fuerte abrazo

Germán Hernández dijo...

Es tan conmovedor!!! Yo comprendo lo irreparable que es perder a Marco, por que yo también he perdido a algunos de mis preciosos compañeros felinos, esos diminutos tigres que me reverberan con su dulce aliento en las madrugadas hasta tu regazo, que tienen la infinita cualidad de vigilarnos y protegernos contra los ángeles y los demoníos que deambulan invisibles por la casa... y que un día desiden como les es costumbre remontar su itinerante destino, su horizonte infinito

Noelia Jiménez dijo...

Ya conozco tres tristes casos de tres personas que han perdido su gato en este 2008. Creo que yo no soy capaz de comprender la tristeza que os embarga porque jamás he tenido animales en casa... pero quizá, si compartiera mi espacio con otro ser, aunque no me hablase, me sentiría morir de verlo desaparecer a él.

Feliz Año Nuevo. A pesar de los pesares.

Marlyn dijo...

¡Bellísimo! Siempre recordaré a Marco, el pequeño león, sobre todo porque era de los pocos gatos a quienes me hubiera gustado tener en casa… Anduve paseando por los blogs. La verdad que hay mucha gente talentosa en el concurso. Me ha provocado votar por el tuyo. Definitivamente.

huber dijo...

Felicidades, has conseguido mi voto a traves de un exelente texto que nos llama a la reflexión de cosas que parecen quedaron en el olvido. Pero renacen llenas valor para que de una forma u otra recordemos nuestros momentos felices.

La Mano dijo...

Hubert:
A todos los comentarios he contestado en sus respectivas páginas. Pero como no tienes perfil compartido, te doy las gracias por tus palabras (y por tu voto)aquí. No te pierdas, visítame de vez en cuando.

Agustin dijo...

Es un texto conmovedor en el mejor sentido. Y tu estilo es espléndido. Ya voté por ti, con entera convicción. Y ya añadí tu blog a la lista de amigos del mío.

Asterión dijo...

Y paso por aquí también a saludar, porque ya vine a votar, pero dejé el comentario en los tejados de Carolina.

Adela dijo...

Ya lo creo que es conmovedor, tanto que voy a hacerle un link, en un pequeño post que podré en estos días en mi blog. Buen sitio para leer. Un saludo.ADE

toto dijo...

Alma pequeña no deja de sorprenderme por eso me encantó el texto, por eso lo solicité para publicarlo en NO ES CUENTO ES HISTORIA... quiero que muchos, muchos lo lean, los de Paria, los de Montes y los que comen chimbombó a las orillas de los ríos cálidos y los fríos también, me encanta compartir la sensibilidad de Adriana con el resto del mundo, felicidades