domingo, 11 de febrero de 2007

A LA MANO LE DIO POR SER POETA

EL PUENTE DEL BÚHO

Hace tiempo
Cuando las sombras
Permanecían taimadas
En las riveras del río

El búho quiso un puente.

Pues era viejo
Y ya no podía volar
Ni acechar en la oscuridad,
Sus ojos se habían cansado.
Sus pensamientos velados
Eran confusos y violentos.

Pequeños roedores de los campos,
Construyamos un puente.
Dijo el búho.
Como una orden del rey,
Y sacudió las plumas.

Y el trato fue el siguiente:
Perdonaré a uno de cada tres.

Se sabe que los roedores
Piensan velozmente
Como pequeños torbellinos;
Y les pareció bueno.

Así que construyeron el puente.
Y el búho perdonó a uno de cada tres,
Al principio.

Luego olvidó su promesa.
Por hambre, al principio.
Por maldad, después;
Y luego, simplemente,
Porque no podía recordar.

Así, el puente del búho
Fue maldecido.
Por una promesa rota,
Por una trampa del Padre Tiempo.

Cuando el búho fue muy, muy viejo,
Murió de hambre en el puente.

Y los hombres terminaron por usar ese puente.
Para establecerse al otro lado del río, primero.
Para ir a las bodas y a los banquetes, después;
Para matarse, finalmente.

El puente del búho
Tiene inicio y tiene final;
Y bajo él discurre un agua mansa,
Cristalina
Fragante.